La Agrupación Insuficiencia Renal Crónica

El embarazo, en la mujer trasplantada

La pérdida de la libido (deseo sexual) y de la menstruación, o la aparición de trastornos menstruales, son habituales, en enfermas con insuficiencia renal, tratadas con diálisis. El trasplante renal, produce una rápida normalización de las hormonas que causaron estas alteraciones y la mujer trasplantada, recupera la libido y la fertilidad. En esta nueva situación puede plantearse si desea o no tener hijos. Si no los desea tener, aconsejamos un tipo de esterilización como la ligadura de trompas o la vasectomía de su cónyuge, sin descartar otros métodos anticonceptivos, que después analizaremos. En cambio si desea tener hijos, es necesario que obtenga una información detallada de los aspectos positivos y negativos del embarazo.

Por la experiencia que se tiene del número ya importante de trasplantadas que han tenido hijos, se sabe que la posibilidad de éxito del embarazo a partir del primer trimestre del trasplante, cuando la función renal es buena y estable y la tensión arterial está controlada, se aproxima al 90%. También se ha observado que, después de 12 meses de función renal estable, es poco probable que se afecte la función renal, mientras que cuando el embarazo se produce en mujeres con alteraciones de la función renal, las posibilidades de que aún se deteriore más son mucho mayores. Por tanto, desde el punto de vista médico, en el primer caso es favorable y, en el segundo no es recomendable; se trata de una decisión personal. Hay mujeres con un deseo de maternidad tal, que no les importa perder función renal.

El embarazo es más seguro después de un margen de doce meses de función renal estable. Es norma en nuestro servicio, enviar a toda mujer trasplantada y en edad fértil, a una consulta de planificación familiar, donde podrá exponer su idea sobre el embarazo y donde recibirá información sobre el método anticonceptivo que podrá seguir. Cuando la mujer no desea tener hijos, la mayoría de los grupos de planificación familiar, recomiendan, como comentábamos anteriormente, la ligadura de trompas o la vasectomía del cónyuge.

Pueden considerarse otros métodos anticonceptivos, que van desde el preservativo hasta la píldora. En este caso se recomienda la de baja concentración de estrógenos-progesterona, y se considera que no estaría indicada en casos de hipertensión arterial, historia previa de tromboembolismo y disfunción hepática.

El dispositivo intrauterino (DIU), no es un método adecuado para mujeres trasplantadas, ya que puede aumentar las posibles alteraciones menstruales, es una amenaza de infección pélvica para quienes reciben medicación inmonusupresora y también porque se cree, que el efecto anticonceptivo del dispositivo intrauterino, puede anularse o disminuir, por la acción de los inmunosupresores.

Cuando la decisión es tener hijos, aconsejamos una espera de 12 meses, y durante este periodo un método anticonceptivo transitorio.

En la trasplantada embarazada, se recomienda un estrecho control durante todo el embarazo, en colaboración con la obstetra, con controles analíticos, de tensión arterial y de evolución del feto. No hay mayor incidencia de rechazo por el hecho del embarazo durante este, se continúa tomando la misma medicación inmunosupresora. Aunque no hay consenso sobre si la dosis de Ciclosporina (Sandimmun) durante la gestación, debe ser la misma que antes del embarazo, se sabe que su administración debe controlarse más estrechamente, pues niveles altos en sangre pueden retrasar el crecimiento del feto. Hoy sabemos que con las dosis actuales de estos medicamentos, las posibilidades de malformaciones fetales, no son mayores que en la población no trasplantada.

La trasplantada portadora de hepatitis B, en caso de embarazo, puede transmitir la hepatitis al niño; si pese al riesgo desea el embarazo, se recomienda como tratamiento preventivo, administrar al niño inmunoglobulina B, en las 24 primeras horas y a los 3 y 5 meses.

En el 50% de los casos, los hijos de trasplantadas renales, nacen prematuramente y ello incrementa la mortalidad neonatal, principalmente por problemas respiratorios. En el 80% de los casos, el peso del niño es el adecuado al tiempo de gestación.

Hasta ahora se ha aconsejado que la lactancia del niño sea artificial, ya que la leche materna vehicula los medicamentos que toma la madre. Hay grupos que opinan que las concentraciones de los inmunosupresores en la leche materna, están por debajo de niveles tóxicos, por lo que la lactancia materna es posible.

 

 

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